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El arte de puertas adentro

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los retablos del siglo XVI. MuseoObispo

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Si algo caracteriza al siglo XVI, a esta época de inusitada actividad, es la gran euforia constructiva que se vive en el ámbito de los retablos lo que favorece la llegada de artistas franceses además de la intervención de importantes escultores castellanos.

Los conjuntos de Oñati y Bergara sobresalen. En Oñati resulta indispensable la visita a la capilla de la Piedad, situada en el interior de la parroquia de San Miguel. El oñatiarra Rodrigo Mercado de Zuazola, que fuera presidente de la Real Chancillería de Granada y luego, obispo de Ávila, mandó construir esta capilla que se nos muestra como un compendio de las artes del siglo XVI. El conjunto de esta joya del primer renacimiento está compuesto por el mausoleo en mármol del Obispo, obra del castellano Diego de Siloe, sin duda uno de los mejores escultores y arquitectos de la época; por la magnífica forja de las rejas platerescas que cierran el espacio; y por el retablo, extraordinario trabajo de talla en madera. Éste, que fue trazado por el vallisotano RetabloSnctiSpiritusGaspar de Tordesillas y que representa escenas de la Pasión de Jesús y de la vida de María, nos deleita con su decoración delicada a base de grutescos a candelieri, cabezas de angeles, veneras y monstruos alados. No muy lejos, en el edificio de la Universidad, su capilla alberga una obra maestra de mediados del siglo XVI: nos referimos al retablo dedicado a San Miguel y al Espíritu Santo, que destaca por su riquísima policromía original y por la calidad de su escultura, atribuida al francés Pierres Picart. También en Oñati puede visitarse el retablo del siglo XVI del convento de la Santísima Trinidad de Bidaurreta.

En Bergara, conviene visitar la parroquia de San Pedro y su fastuoso retablo mayor plateresco de la primera mitad del siglo XVI. Ricamente decorado, en él sobresalen por su calidad y belleza, las imágenes de los Cuatro Evangelistas situados en la predela. La parroquia de Santa Marina, también en Bergara, es ejemplo paradigmático de los templos columnarios de esta época. En su interior, que ve decorada parte de las bóvedas con pinturas renacentistas recientemente descubiertas, destaca el impresionante conjunto de retablos de época ya barroca.

Este recorrido lo podemos completar, en la comarca de Debagoiena, visitando, en la parroquia de Elgeta, el notable retablo de Santiago de figuras de portentosa anatomía y que data de 1564, o acercándonos a las parroquias de Santiago de la anteiglesia de Korueta de Aretxabaleta, de San Miguel de Garagartza en Arrasate y de San Juan Bautista de Uzarraga en Antzuola.

En la comarca del Alto Urola, la localidad de Itsaso alberga en su parroquia el SoledadekoKaperainteresante retablo de San Bartolomé, obra de Juan de Lizarazu, del siglo XVI; y en Ezkio, tenemos el retablo renacentista de San Miguel. En Urretxu, no hay que dejar de visitar la parroquia de San Martín de Tours: las bóvedas de las naves laterales, las 4 cúpulas de la nave central y los capiteles de orden toscano nos sorprenderán; están construidos en madera y datan del año 1570.

Para terminar el recorrido, podemos visitarla parroquia de San Sebastián de Soreasu en Azpeitia. Es allí donde se encuentran tanto el sepulcro plateresco de 1520 que alberga la imagen orante del que fue arzobispo de Tuy, Martín de Zurbano, como la Capilla de la Soledad (una joya del renacimiento vasco), con paredes pintadas en "grisalla" que representan una obra parecida al "Juicio Final" de Miguel Angel sita en la Capilla Sixtina. Finalmente podemos contemplar, en  Azkoitia, la parroquia de Santa Maria la Real, en la cual destaca el retablo lateral de San Juan Bautista, del s. XVI, y el retablo mayor de Nuestra Señora la Asunción del s. XVII.


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